Una enfermera de Chubut devolvió la medalla de un soldado chaqueño fallecido en Malvinas

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La enfermera que en 1982 prestó servicios en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia hizo entrega de la placa identicatoria del soldado Ramón Orlando Palavecino a sus familiares, en Resistencia.
El miércoles pasado, por la noche arribaron a Resistencia Lidia Rebull de Gammella y Graciela Gammella. El primer contacto con la familia del soldado Palavecino fue una cena llena de emoción y algunas lágrimas por el emotivo encuentro

La planicación del viaje para devolver la placa del héroe patrio comenzó hace algo más de un mes, momento en el cual este medio entrevistó a la enfermera que en 1982 trabajaba en el Hospital Regional. Después de mostrar la placa identicatoria, junto con otros obsequios que recibió de sus pacientes en el hospital, Lidia dijo que durante 36 años había tratado de hacer gestiones para devolverla, pero nunca había logrado tener éxito.

Luego de investigar los datos grabados en la placa, se logró su identicación. En ese momento comenzaron los llamados telefónicos que más tarde tuvieron sus frutos al hablar con Antonio Palavecino, hermano del soldado fallecido en la guerra.

Un medio periodístico de Comodoro Rivadavia y el Ejército Argentino, a través de la IX Brigada Mecanizada y el Comando de la III Brigada de Monte, trabajaron en conjunto para llevar adelante este viaje desde Comodoro Rivadavia hacia Resistencia. Gracias al compromiso de las tres partes se hizo posible este encuentro. El 14 de junio de 2018 quedará grabado en la memoria de la familia Palavecino y de los excombatientes de la ciudad de Resistencia.

Tanto Lidia como Rosa rompieron en llanto durante el emotivo momento, que además estuvo marcado por el acompañamiento de muchos veteranos de guerra que se hicieron presentes en el lugar.

Casi sin habla por lo que le tocó vivir en Resistencia, Lidia Rebull de Gammella volvió a conversar y expresó brevemente lo que sintió al entregar la medalla identicatoria del soldado del Regimiento 4 de Infantería que perdió la vida en las Islas Malvinas: “Se dieron cuenta de que me relajé bastante. Esto era algo que esperaba con mucha ansiedad. Guardé esta placa durante 36 años con mucho amor y siempre tuve la ilusión de poder devolverla. Hoy mi sueño se hizo realidad, estoy muy contenta”, manifestó la enfermera.

La placa le había sido obsequiada a la enfermera por uno de los soldados que estuvieron internados en el Hospital Regional, aunque desconoce su nombre.

En el mismo sentido, resaltó a Rosa Giménez y la fortaleza interior que tuvo cuando supo que su hijo nunca volvería de las Malvinas. “Ella también está emocionada por todo esto. Es emocionante obtener ahora algo que era de su hijo. Yo me siento muy emocionada y realizada, porque era lo que yo quería desde hace mucho tiempo. Guardé esto con mucho cariño durante muchos años y hoy, gracias a todos los que colaboraron, mi deseo se cumplió”, recalcó.

“No tengo mucho más para agregar. Cuando llegue a Comodoro seguramente me voy a acordar de algo que no le dije a Rosa y su familia, porque siempre pasa eso. Yo soy una agradecida a Dios, porque él me eligió para esta tarea, me tuvo en cuenta. Lo que yo hice en 1982 en el hospital, lo hice con mucho amor. Me vuelvo muy contenta, acá la gente fue muy respetuosa con nosotros, y sobre todo destaco que nadie aprovechó la situación para sacar mérito, y eso hay que valorarlo mucho”, concluyó.

“Cuando me avisaron no lo podía creer”
Todavía sin poder reaccionar por lo sucedido este 14 de junio, Rosa Giménez brindó unos minutos de charla a este diario y manifestó sus sensaciones luego de recibir la placa identicatoria que su hijo usó en la guerra de Malvinas.

“La emoción que sentí cuando me enteré de esto fue muy grande. Cuando llamaron a Resistencia yo pensaba para mis adentros si sería o no cierto, porque uno con los años ya no reacciona con estas cosas”, planteó la mujer.

Por otra parte, Rosa contó lo que le dijo su hijo en 1982, previo al conicto armado por las Islas del Atlántico Sur: “cuando vino de licencia, mi hijo me dijo que todavía no sabían si iban a ir a la guerra. Su última licencia fue el 7 de marzo, él estuvo un año y dos meses en el Ejército. Era un chico muy compañero, siempre tuvo esa emoción especial por las fuerzas armadas. Desde chico le gustaba ir al regimiento y escuchar el himno nacional. Yo estoy orgullosa porque tengo un hijo héroe en Malvinas, eso me emociona mucho”.

En la misma línea, dijo sentirse muy contenta por la tarea que llevó a cabo su hijo hace 36 años en la guerra al destacar que “la gente siempre me dice que tengo que estar orgullosa. Nuestros hijos son centinelas que resguardan nuestras islas. Cuando nosotros fuimos allá, un jefe nos dijo que si nos pedían traer el cuerpo no lo admitiéramos, porque todos los soldados son centinelas de las islas”, cerró la madre del heroico soldado.

Diario21